domingo, 7 de noviembre de 2010

Delirios




Escrito el día 8 de junio del 2007

De nuevo amaneciendo. Si, el sol ya se cuela entre las ranuras de la persiana. Tan naranja y brillante como siempre. La temperatura en el cuarto aumenta considerablemente y casi no se puede respirar de lo caliente que está el aire. De fondo, una canción bastante triste. Y es que hoy de nuevo choqué con la realidad de mis días. Con la frialdad de este mundo en el que vivo. Cada vez me sumerjo más y más en ese inmenso charco, ese que una vez haces pie te es casi imposible escapar. Una misión, resurgir de mis cenizas, como el Ave Fénix, difícil tarea para un soñador como yo, pero claro, jamás se cumplirá ninguno de los sueños que guardo con tanto anhelo. Quedan todos ellos rezagados tras el color opaco de los malos momentos, de los minutos crudos que a uno le toca seguir soportando.


Sé que no hay salvación posible, pues descalzo me toca seguir en este suelo espinado, con los pies ensangrentados y asfixiado por los recuerdos de ciertos olores, ciertos perfumes que me vienen a la mente. Mis oídos se sienten perdidos ante tanto murmullo. Cada día, como música ambiente, aquellas palabras que, aun a pesar de ser hirientes, en su día fueron mi energía con la que combatir los segundos de esta triste vida. Mis ojos, pobres dando lástima. Venas ensangrentadas de no apartar la mirada del monitor cuya luz ciega mi vista y de nuevo en ese instante de desconcierto… mi alma se disfraza de caballero errante y sale de mi cuerpo. Imágenes llegan con retardo pero, las recuerdo. Menudos momentos. Lo tenía todo compañeros y ahora no tengo nada. Campanilla posada en el alfeizar de mi ventana me regala cada noche una de sus historias tan lucubradas, me maravilla con aquel país de Nunca Jamás, con las desventuras de Peter Pan, pero ¿cómo conseguir desprenderme del peso que soporto con un cuento cuando vivo sumergido en una pesadilla en la que imagino estar muerto? Y casi no me equivoco. Por fuera me mantengo fresco, mi cuerpo es joven y disfruto con el sexo. A todas las llevo al clímax profundo, al amor intenso, al alarido placentero, al llanto eterno, al calor máximo, a todas les acompaño de la mano, siempre dejando que ellas pasen primero por el Arco del Triunfo, a abandonar su estado tranquilo, por el del un colibrí intranquilo.

La comida no me satisface y no paro de comer para hincharme. El tacto casi símil de un cubito de hielo. Me siento enfermo, cansado de no poder hacer nada. Los besos y el postre, no saben a nada. Siempre pensando en lo mismo cuando estoy al lado de una fémina, llegar a su nuca y morderla, beber su sangre y regresar antes de que sea tarde. Acostarme en mi viejo ataúd y olvidar aquél amor pasado, aquél que dejé de lado para no arrastrarlo conmigo al infierno más hundido en el plano. Para no desequilibrar su punto gravitacional. Sé que sigue ahí, alguna de esas estrellas debe ser el brillo de su pupila, me observa y me cuida. Pero ya no está cerca, no me mima, no me aconseja, pero me escucha y haga lo que haga, nunca se queja. Señores, espero la estaca en mi pecho, rompiendo más si cabe mi corazón, pues entre cejo tengo el abandonar este mundo y regresar con los muertos.

El vampiro, Zekinash.

Sueños Perdidos





Sueños perdidos
Ser incomprendido
Dolor infinito
Espíritu maldito
Tesoro escondido
Lugar recóndito
Gran empréstito
Momento lúdico
Personaje mítico
Ambiente rústico
La luz de la estrella fustiga mi vista alimenta mi lista embiste a mi vida castiga mi pena con alegría corrompida. La única salida…

Dos monedas sujetan mis párpados
Al otro lado del lago
El barquero inquieto divisa cancerbero
Y mi alma elevó

Y la única salida es darle a la bebida. Hacer que se hundan las penas, adormecer mi mente suicida. El coche esperando su momento, mientras yo a dentro recuerdo aquellos minutos en los que encontré sustento, el trabajo era bueno y mi sueldo modesto. Complejos fuera del tiesto, feliz con lo puesto, ahora siento que apesto, que sobro, ambiente funesto. Perdido todo y poco por conseguir, demasiado rápido me lancé a entender el significado de vivir. Historia sin final feliz, sentenciado a morir. Sucumbir tras conocer la rabia, la furia, beberme a la rubia, escuchar a Coria, convertirme en escoria. Perder la decencia, no sentir dolencia al hacer sufrir, perder mi esencia, convertirme en un ser infeliz. Perder el trabajo, los estudios un fracaso, probar las delicias que se rulan por el barrio, el polen moreno y el rubio, dejar la casa patas abajo. Hacer llorar a mi padre y a la madre que me trajo, que me regaló esta oportunidad de optar siempre por el buen camino. Opté por el desvió rápido, deshacerme de recuerdos y guardarlos tan dentro que ya ni recuerdo por que mi corazón se muere por dentro.

Dos monedas sujetan mis párpados
Al otro lado del lago
El barquero inquieto divisa cancerbero
Y mi alma elevó

Raíces







Con los puños cerrados
Me enfrento a este mundo
Soledad, paz y más
Sacar más de donde no hay ná
Hablar termina por cansar
Tomemos las armas ya
Salir a la calle sin pensar
Dolor, amor, pasión
Amor inexistente en mi corazón
Amar termina por cansar
Ponerse a trabajar ya
Encontrar salida sin buscar
Aprender a volar

---------------ESTRIBILLO-------------
Abrir los ojos al mundo que te espera
Preparar tu mente para lo que llega
Volar y ser libre, desearlo siempre que se pueda
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Fingir ser libre es mentirse a uno mismo
Lanzarse por el abismo
Soledad, paz y más
Quedarse solo y sin amigos
Babilonia cruel siempre con su enemigo
Luchar con hielo y fuego es morir lento
Visualizar tu alma en pena cayendo por un precipicio
Esto es solo el principio de un mal vicio
Dolor, pasión, amor
Soledad, paz y más
Creer ser alguien y chocar con la realidad
Volver a tu sitio, colocarte en tu lugar
Dejar de una vez de soñar ya
Aprieta el gatillo sin pestañear

---------------ESTRIBILLO-------------
Abrir los ojos al mundo que te espera
Preparar tu mente para lo que llega
Volar y ser libre, desearlo siempre que se pueda
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EmBushTero

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Vine a contarles la historia de un mundo no muy lejano
Un desierto muy amplio guarda en su regazo el tesoro jamás imaginado
Tumbas y pirámides de faraones, dueño de leyendas, de sueños impensables
En el cielo sobrevuelan estrellas fugaces que destrozan hogares de inocentes
Almas insalvables, objetivos fáciles para un gobierno insensible
Avaro es su líder
Desde su despacho oval dirige la afrenta, sin casi pestañear ya van mil más
No saben ni empuñar una espada y se atreven a desafiar a un pueblo en guerra
Todos sus soldados desde niños han mamado el apuntar con su beretta
La pérdida de un familiar.
Basura de política, me avergüenza
La búsqueda de un tesoro negro enterrado bajo tierra
Se respaldan tras un crucifijo y su iglesia
En el Dios que tras las nubes les ampara
Pero ellos siempre detrás de la mampara
Protegidos por sus soldaditos de plomo
Esperando a llenar más sus arcas
Y dar gracias cada mañana
Mucho golpe de pecho por este cristiano cuando muchos inocentes esperan su juicio final, su averno tras perder a un ser querido, el estado fingido de aguantar, ser fuerte cuando ya no tiene por quien luchar. Un pueblo desvalido y el resto convencido de que
Son el enemigo con el que se ha de acabar, nunca se preguntarán que hicieron para merecer esto, nunca vivirán el sufrimiento que ellos han de soportar.

Cruces y medias lunas
Guerra en perpetuidad

Teatro Ambulante (Relato)



Tras el cristal de la vitrina sentada la anciana tomando su taza como cada mañana. Semi dormido, como siempre, camino pensando mientras miro al horizonte. Nada me llama más la atención que la lágrima de aquella vieja postrada en su silla a la espera inquieta de su alma gemela. Cuentan las malas lenguas que se marchó con una chica más joven, que no murió en la guerra y ella enloqueció, sino que tras robarle el corazón lo destrozó por unos pechos firmes, una piel tersa, una mente inquieta… Tras dar la vuelta a la esquina el kiosquero saluda y comprando el interviú el catedrático vecino del barrio. Buena familia, su mujer ni si quiera sabe que sale de putas, sigue soñando con que sus labios son los únicos que su hombre ha tocado, ni hablar de sexo, sigue creyendo que es la única, quizás la primera, pero no la última de una interminable lista llena de amantes, de jóvenes locas estudiantes que buscan el sobresaliente lamiendo el miembro mientras cruzan los dedos y sus novios fornidos y apuestos juegan al baloncesto en un intento de no estar fuera de onda y seguir con las modas. Lamentable espectáculo el del teatro callejero que día a día observo mientras paseo buscando un lugar donde poder reposar mi vista con paz y tranquilidad. Al llegar al bar a tomarme mi primer café una pareja de enamorados atrae mi ilusión. Se cogen de las manos mientras unen sus labios, sus pies pegados y jugueteando, qué lástima que al despegarse fijé mi vista en él. No hacía ni ocho horas lo vi disfrutando de lo lindo con mi amiga Lola (No, no, sin condón). Sé que son novios desde hace ya más de dos años, pero qué más da, este teatro ambulante todo lo da. El espectador nunca se aburre y menos cuando hablamos del corazón. Amigos, el gran interrogante es si el amor existe, por menos de nada soledad se ante pone al más pintao sin demora. Barreras invisibles entre almas que en su día se amaron sin límites. Pero apareció el tercer factor llamado perfección. Encontrar en otra persona el complemento perfecto, aquello que añoras de tu anterior pareja y que la nueva ni se lo plantea, el tono de voz, quizás el pelo o la talla de sujetador. Cualquier casualidad se debe al destino y no a la situación en la que vivimos. Lágrimas gratuitas para aquellos que dejaron todo por un sueño, para aquellos que vieron la caída de sus vidas en un abismo sin fin, en una oscuridad infinita olvidándose del final feliz.

Sangre





Cae la noche.
Y es cuando vuelvo a casa.
Te veo caminando cansá mirando hacia delante.
Pensativa, imagino, no sé en que.
La mente inquieta por algún por qué, tal vez.
Recuerdo la ocasión en la que pregunté.
Solo mentiras encontré.
Que te encontrabas bien.
Y era lo que creías creer.
Hacerme ver, que la soledad es ser.
Que estar es amar.
Y amar solo querer.

Lágrimas de esparto.
Lamiendo tú cara.
Ocultando tú espanto.
Armonía de tú llanto.
Sinfonía de tú triste canto.
Perdida en tú mundo.
Ahogada en tú mar.
Y sin hallar la paz.

Caminas cabizbaja sin mirar atrás.
Con miedo a las pisadas que escuchas.
Atormentada el paso aceleras.
Preparas las llaves.
Estás cerca.
A salvo de la muerte.
Abre la puerta y entra.

ESTRIBILLO
El cielo se tiñe de rojo, SANGRE.
Las estrellas comienzan su andanza, SANGRE
La luna avanza.
Gana la batalla.
Coloca su mirada hacia infieles.

Ya en casa la calma se apodera de tu karma.
Escucha a tu alma.
Tus pupilas se dilatan, lo volvió ha hacer.
Borracho sentado en el sofá.
Dormido bajo el Corán.

El whiskey sobre el diván.
La tele conectada y los niños en la cama.
Es tu oportunidad de acabar con tú inferioridad.
Sobre la mesa el puñal y junto a él tú libertad.
.
Tus ojos ensangrentados te delatan.
Sufres palizas y bajo tu manto ocultas la verdad.
Piel amoratada y labios partidos.
Fiel imagen de tu dignidad.

En la calle sufres de insultos por ser árabe.
Y en casa tu hombre te da hasta que sangres.
Parece que no tienes salida, otro camino sería suicida.
Poner fin a tu vida, dejar a tus hijos con el cabrón del opresor.

No es un camino fácil, difícil decisión, la cárcel te espera.
Tus hijos lloran y rezan porque mamá salga de prisión.
Pero se alegran, acabaron con su maldito acosador.
Con el borracho machista de su progenitor.
Miles de culturas y razas conviven juntas bajo la misma luna.
Ella ya perdió su furia,
Solo mira y llora.
Solo escucha y siente.
Solo sé que solo hierve,
Su corazón y se agita.
Sus hijos haciendo trizas su mundo.
Sus hijos cada vez más ignorantes.
Hipócritas en este teatro ambulante.

ESTRIBILLO
El cielo se tiñe de rojo, SANGRE.
Las estrellas comienzan su andanza, SANGRE.
La luna avanza.
Gana la batalla.
Coloca su mirada hacia infieles.

El Ying-Yang




El equilibrio entre el bien y el mal, entre dos mundos divididos aquí y en el más allá. Dos colores, el blanco o el negro, no hay posibles terceros, ni cuartos. Una luz se centra en unificar ambos lados. La balanza en paralelo al suelo, no se inclina hacia las lágrimas o el consuelo, hacia el dolor o el duelo. Mientras yaces sobre las bastas praderas de sabiduría en tu mente, cuando las lagunas desaparecen, cuando las nubes escampan y el sol aparece, o cuando se esconde y la luna entre sus vasallas aparece, es cuando de nuevo una sonrisa de tono pueril se dibuja en tu rostro, mientras desgarrando tu camisa le gritas al infinito que eres único, libre y te amas a ti mismo. Porque amas a quienes lo merecen y a quienes no toman la vida como un juego, en el que interpretan un papel en este "teatro ambulante", hipócrita de buen talante, con guión estudiado y bien engalanado, se aprovecha de la oscuridad más espesa para sacar las garras y dar lanza a su presa. La sangre brota de su espalda, y su alma desgarrada corre en busca de la parte más alta de la explanada. Un águila surca el cielo, a punto de volver al nido con sus polluelos, topa con el ánima emergente de las sombras, a una altura de infarto y le pregunta por qué huye de su cuerpo aun en vida, pues todavía se revuelve en llantos y grita. Y ésta le contesta: para qué seguir llorando, cuando mi cazador ha conseguido dar en el blanco, cuando he caído rendido a sus pies y mi aliento fatigado deseaba saciar al silencio con su marcha funeral... Si mi castigador rompiendo mis carnes solo ríe ante mi cara, de gozo, pues como si a un pozo sin fondo quiso lanzar mi espíritu, dejando en vida a una buena amiga. Éstas, señora águila, serán mis últimas palabras al respecto, pues soy hombre de bien y lo demuestro, no solo con palabras, si no con hechos. Pues nunca me aproveché de ninguna situación en la que más que mi sexo, mandaba el corazón. Los ojos vendados de aquellos que creyeron que mi templo heredaron, se confundieron y volando así al lado de mi madre luna, dejaré pensando durante largo tiempo, pues creo que mi recuerdo, entre aquellos que me quisieron, permanecerá intacto por los siglos de los siglos, sin ser modificado. Esta es la historia de un pobre diablo, que gracias a una desgracia, se acercó más a los suyos, dejando sin importancia la verdadera causa por la que vuelo sin descanso, para convertirme en estrella, y adherirme sin contemplación, a mi favorita, la constelación de la esperanza, desde donde lanzaré fuerzas a quienes me ayudaron a librar mi batalla sin pedir a cambio mi alma.
Por: Alex R.

BESOS Y ABRAZOS PARA TODOS LOS QUE HABÉIS ESTADO AHÍ EN TODO MOMENTO, Y NO POR LO ACONTECIDO ACTUALMENTE, SI NO POR AQUELLOS QUE SUFRIERON CONMIGO CADA ERROR COMETIDO.

ALEX
PORQUE AUN QUE A VECES ME SIENTA SOLO, SÉ QUE ANDO BIEN ACOMPAÑADO.